Cualquier parecido de este post con tu vida (o con la mía) NO es pura coincidencia

¡Hola! Soy María Superwoman y os voy a contar cómo es mi dia a dia:

El despertador suena a eso de las 6:45 y remoloneo un ratito antes de ir a la ducha. Me visto, me peino y rara vez me maquillo, porque no soy de maquillarme, aunque ya tengo edad. Sobre las 7:30 despierto a los niños para que se levanten con tiempo y desayunemos juntos y sin agobios, ya que a primera hora no les entra nada y si no le dedicásemos al asunto al menos 40 minutos se irían con el estómago vacío…Si la cosa va bien ese día, bromeamos, charlamos y somos felices un rato; si se tuerce, desobedecen, nos dormimos o la lian, todo transcurre entre gritos, vengas, espabílate y ataque de nervios. Finalmente, salimos hacia el cole.

8.30: estamos en la puerta del colegio, metidos en el coche. Vamos media hora antes porque si no, no se puede aparcar (¡cosas de Madrid!). A menos cuarto entra la pequeña y a las 9:00 entran los dos mayores.

9:30, aproximadamente, estoy en el gimnasio, si es martes o jueves y si no tengo reuniones. Son negociaciones con proveedores, busqueda de nuevas alianzas…y, si no hay nada, voy directa a casa.

Como con esto de la crisis y desde que me quedé en el paro, hemos prescindido de la ayuda doméstica, en casa realizo un repaso express a contrarreloj: hago camas, recojo juguetes, ropa, zapatos tirados por todas partes de mi marido y mis hijos, dejo impecable la cocina (no soporto verla sucia), limpio el polvo, pongo lavadoras, tiendo, destiendo…

A las 10:00-11:00, según el día, estoy delante del ordenador y empiezo a trabajar. (Intento levantar una empresa propia, un negocio on line).

De 14:00 a 14:10, como lo primero que pillo (ya sé…¡muy mal!). De 14:10 a 16:00 sigo trabajando. A las 16:00 preparo meriendas y salgo para el cole. Hay días que tengo comida de trabajo, como el martes, que tuve una reunión con un contacto de mi marido que me presentó a un posible inversor….me puse monísima de la muerte y al parecer causé una magnífica impresión, para orgullo y solaz de mi divino esposo.

16:30: Estoy aparcada en el colegio, metida dentro del coche porque si no, no se puede aparcar (¡cosas de Madrid!).A menos cuarto, puedo recoger a la pequeña y a las 17:00 sale el mediano. El mayor no sale hasta las 18:00 porque tiene extraescolar de chino. Doy la merienda a los dos pequeños y me llevo al mediano a extraescolar de Judo y a la pequeña a extraescolar de Ballet. Empiezan a las 17:30, asi que todo es a toda velocidad.

Entre medias, llamadas, whatsapps, correos electrónicos que leer y contestar y mantenimiento de redes sociales de mi negocio (también hago de community manager, que lo mio es una start up). Una cuarta parte de las demás madres del cole creen que soy una chiflada antisocial, siempre tecleando como una loca, sin tiempo de pararme a charlar con nadie y corriendo de un lado a otro… las tres cuartas partes restantes no han reparado en mi porque están igual que yo.

A las 18:00 vuelvo al colegio a recoger al mayor y hago de nuevo el trayecto al estudio de ballet y al polideportivo municipal para recoger a los otros dos, que salen a las 18:30. Los días que no tienen extraescolar, aprovecho para hacer recados o la compra, con ellos de un lado a otro, claro.

A las 19:00, deberes. Hay que ayudarles un día sí y otro no. Entre una duda y otra, recojo, organizo, limpio, plancho y juego. A las 20:30, baños. A las 21:00 la cena. Entre medias, mientras se cuece el arroz, hago una entrevista telefónica a un doctor para el blog de mi tienda. A las 22:00 consigo acostarlos. Hay que lavarse los dientes, rezar y leer algún cuento. Aún revolotean un rato y se levantan varias veces: uno quiere agua, el otro quiere un postre que no ha tomado ¡después de lavarse los dientes!, así que vuelta a lavar los dientes . Entre medias, llamadas, whatsapps, correos electrónicos que leer y contestar… si todo va bien, cierta serenidad, pero lo habitual a esas horas, después de todo el día y agotados todos, son gritos y ataque de nervios: “¿Querrán irse a dormir de una vez?…”

¡Uf! Paz al fin. 22:30-23:00: Sigo trabajando. Lo haré hasta las 12:00, bueno, la 1:00, bueno las 2:00, sólo termino esto  y ya me voy a dormir…¡madre mía! ¡Otra vez las 2:30 y mañana tocan diana a las 6:45!

Esta semana además, he llevado a la niña al dentista, al mediano al médico porque tiene un catarro persistente y he tenido tutoría con el profesor del mayor.

Llega el viernes. Mi marido tiene una cena con un cliente al que debe pasear. Dejamos a los niños con la canguro y me pongo monisima de la muerte, dispuesta a adoptar el papel que corresponda segun la personalidad y cultura de mi interlocutor: discreta y abnegada esposa si se trata de un saudí,  mujer independiente y fuerte si se trata de un europeo, extrovertida y muy española para un americano, siempre correcta y sabiendo estar y actuando como anfitriona y pendiente de sus esposas si vienen…

Hoy me ha tocado hablar en alemán con un bengalí que estudió en Colonia y recuerda con nostalgia sus años de juventud. Se ha quedado encantado conmigo mientras compartimos nuestros recuerdos de la ciudad. Mientras vemos el espectáculo en “El Corral de la Morería”, donde hace un mes llevamos a Nam, el vietnamita- que encontró verdaderamente hilarante nuestro racial  baile andaluz- recuerdo que la semana que viene nos veremos con Arjun, un indio simpatiquísimo con el que hemos descubierto el mejor restaurante de su país en Madrid…con él puedo ser natural, porque Arjun ya me conoce y le encanto tal como soy…

Sábado por la mañana: La pequeña me despierta indefectiblemente a las 8:00. Los horarios de la semana afectan su biorritmo. Trabajo a ratos mientras trato de entretenerla con un puzzle y tras leerle unos 10 cuentos. Recojo, limpio, barro, friego, pongo lavadoras… voy a hacer la compra, porque durante la semana no he tenido tiempo. Cocino, pongo la mesa, llamo a comer 35 veces, al fin vienen, comemos, recojo, barro, friego…me pongo a preparar una merienda especial y dos tartas porque es el cumpleaños de mi hijo mediano y hacemos una pequeña reunión familiar. A las 18:00 llegan los invitados. Mi madre, mis hermanos, mis sobrinos… atiendo a los invitados, soplamos las velas, despido a los invitados, recojo y trabajo un poco: mando mails a proveedores, contesto y corrijo al diseñador, trabajo en el SEO, hago seguimiento y medición, subo productos…

Por la noche, mi marido quiere salir a tomar una copa con amigos. Dejamos a los niños con una canguro, me pongo monísima de la muerte y allá voy. Volvemos a las 2:30 y me siento “un momentito” a darle vueltas al rediseño.

Domingo por la mañana. ¡La pequeña está dando saltos en mi cama a las 7:45! Me levanto, recojo, barro, limpio, friego…pongo desayunos. Ayudo a mi hijo mayor con un trabajo de clase. Plancho como los ángeles dos lavadoras (¡Joder! es que sirvo para todo!). Hago arroz al horno y me queda genial. He podido concentrarme porque, afortunadamente, mi marido se ha llevado a la cuchipanda a dar una vuelta hasta la hora de comer.

Tras la comida, quiero trabajar, pero estoy rendida, me duermo en el sofá. A las 17:00 ¡ding, dong! Se presenta la interna que teníamos antes y que adora a mis hijos, que había quedado en venir a verlos y a merendar. ¡Se me había olvidado! Preparo un café, charlamos, se va. La pequeña llora, porque no quiere que se vaya. Toca la hora del baño, los chicos se pelean, grito, lucho por acostarlos…

Mi marido ve una peli, lee el periódico, juguetea con el ipad y se va a dormir mientras yo me quedo trabajando un rato más. Pobrecillo; está cansado despues de una semana de trabajo muy dura…

Mi madre me llama:

-“¡Hija! ¡Me tienes abandonada!”.

-“Mamá, es que no llego”

Me llama mi hermana:

-“Tengo un problemón…”

Mi mejor amiga está hecha unos zorros porque su padre ha fallecido. Tengo que verla esta semana sin falta.

Y, rayos, se ha roto la puerta de un armario de la cocina, hay que cambiar la bombilla del tendedero y montar unas baldas en el armario de mi hijo mayor…adivinad quién es la chapuzas de la casa…

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ESTE TESTIMONIO ES FICTICIO, AUNQUE BASADO EN LA EXPERIENCIA DE NUMEROSAS MUJERES QUE ME SON CERCANAS Y QUE ME DESCRIBEN SU DIA A DIA DE FORMA INCREÍBLEMENTE SIMILAR AL DE NUESTRA NARRADORA. NUMEROSAS CUESTIONES SE NOS PLANTEAN CON SU LECTURA:

-¿ES UN MITO O UNA REALIDAD LA EXISTENCIA DE LAS SUPERWOMAN?

-¿QUIÉN ENGAÑÓ A LAS MUJERES PARA QUE ASUMIÉRAMOS ESTA SERIE DE ROLES INABARCABLES?

-LA CRISIS ECONÓMICA HA DADO LUGAR A TODA UNA RAZA DE TRABAJADORAS Y HASTA EMPRENDEDORAS QUE MONTAN SUS EMPRESAS,  CON MENOS AYUDA QUE ANTES EN MUCHOS ASPECTOS Y SIN DESCUIDAR SUS RESPONSABILIDADES FAMILIARES…¿ES ESTO REALMENTE POSIBLE?

-¿CONOCÉIS CASOS DE EMPRENDEDORAS QUE ESTÉN SACANDO SUS EMPRESAS ADELANTE EN ESTAS O SIMILARES CONDICIONES?
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