La insoportable levedad de la empatía

Los tres chicos me miraron con sus ojos como entrecerrados. Uno tenía cara de malo, directamente. Otro de tonto, y el tercero tenía un rostro completamente inexpresivo, como nos parecen muchas veces a los occidentales los rostros orientales de mirada rasgada. –Nosotros, los chinos, somos un pueblo hospitalario“, me espetó el más espabilado y el que llevaba la voz cantante, o sea, el de la cara de malo. “Y vamos a dejar este asunto en 300 yuanes“, aseguró. Mi amigo se llevó la mano al bolsillo. Al fin. Suspiró. Yo sonreí con beatífica hipocresía oriental. ——————————————————————————————————————————————- La historia es la […]

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